INFORMACION PERSONAL

AUTOR: YURI NATHALI DIAZ BARBOZA

NATURAL: CHICLAYO - PERU

OCUPACION: ESTUDIANTE DE DERECHO

RECINTO UNIVERSITARIO:

UNIVERSIDAD SEÑOR DE SIPÁN

 

Introduccion
 
La situación actual de la biodiversidad.

 
 

Hoy la biodiversidad se caracteriza por la disminución de la diversidad de la vida en el planeta que ha alcanzado una tasa de progreso desconocida en la historia de la vida por sus dimensiones catastróficas.
El que las especies desaparezcan, que los ecosistemas se modifiquen y que las proporciones génicas de las poblaciones se alteren, son procesos naturales que siempre se han producido a lo largo de la historia de la vida sobre la Tierra. Incluso los científicos han detectado cinco grandes períodos catastróficos de extinción en masa de especies, uno de los cuales es popularmente conocido por representar el final de la época de los grandes dinosaurios. En algunos de estos períodos la desaparición de especies alcanzó a más del 90% de las existentes.
Entonces, ¿por qué preocuparse por la actual extinción de especies? Pues porque todos estos procesos se extendieron durante bastantes millones de años, y no parece ni adecuado ni sensato ignorar tales magnitudes temporales para pasar por encima de los efectos y procesos de las llamadas extinciones masivas. Estamos hablando de modificaciones que pueden tardar millones de años en ser reequilibradas por la evolución de la vida.
Lo trágico de la situación actual responde a dos cuestiones clave:

  • La primera es el hecho de que las tasas de extinción actuales son debidas, en un porcentaje superior al 99%, a acciones humanas sobre el medio;
  • La segunda es que este proceso de degradación de la biodiversidad y pérdida de especies reviste una velocidad inusitada a lo largo del registro fósil. Wilson publicó su estimación de que unas 100.000 especies pueden estar desapareciendo cada año.

La mayor tragedia corresponde, lógicamente, al proceso de destrucción de los ecosistemas más ricos en diversidad: los bosques tropicales. Actualmente, más del 50% de la superficie de estos biomas ha desaparecido ya de la Tierra. Hoy se estima que unos 20 millones de hectáreas de bosques tropicales desaparecen cada año, lo que supone, cada dos años y medio, un territorio similar al de España.
Las principales causas de disminución de la vida en el mundo se agrupan en seis grandes mecanismos:

  • El  deterioro y fragmentación de los hábitats,
  • La  introducción de especies exóticas,
  • La  explotación excesiva de las especies,
  • La  contaminación de las aguas, suelos y atmósfera,
  • El  cambio climático global,
  • Y  la industrialización agrícola y forestal.

Realmente, se ha pasado de una situación en la que la extinción de especies estaba liderada por mecanismos de acoso directo, caza y pesca, fundamentalmente, a la actualidad, en donde es el deterioro global de la biosfera el que preside la amenaza sobre la biodiversidad.
Las especies desaparecen a la par que sus medios naturales de vida:

  • los bosques tropicales son destruidos y, con ellos, las especies se extinguen;
  • los medios fluviales y costeros sufren la contaminación de sus aguas por vertidos y las biocenosis originales son eliminadas;
  • los antiguos agrosistemas en los que la explotación moderada coexistía con un alto grado de naturalidad son hoy extensas superficies de cultivos intensivos monótonos y atiborrados de pesticidas, fertilizantes y maquinaria agrícola que impiden la existencia de la fauna y la flora silvestres que hacían funcionar de forma natural el ecosistema explotable.

Todo ello que no es otro que el generado por el modelo de desarrollo insostenible e insolidario que hoy domina las decisiones de actuación de la mayor parte de la humanidad.
Así, la fragmentación y destrucción de los hábitats es un proceso de alarmante progresión, por el cual las superficies originales de los ecosistemas se ven parceladas, segregadas, reducidas y aisladas, impidiendo su viabilidad como áreas de mantenimiento de la biodiversidad y de estabilización ecológica del territorio.
Las grandes infraestructuras de transporte, la construcción de grandes obras hidráulicas o las plantaciones forestales de especies de crecimiento rápido, sustituyendo a formaciones naturales autóctonas, son todos ellos procesos bien conocidos en nuestro país.

Las consecuencias de un sistema de toma de decisiones basado en la ignorancia del sistema ecológico e, incluso, en el olvido de los intereses, conocimientos y preocupaciones de las poblaciones locales, nos lleva a la instauración de formas reales de actuación y ordenación del territorio exclusivamente fundamentadas en los intereses de los poderosos sectores económicos de la construcción, los transportes y la energía.